Sobre la denuncia pública a Ciro Guerra por acoso y abuso sexual (Ciro Guerra got #metooed)

Hoy es miércoles 24 de junio del 2020. Una amiga me pasó este link por whatsapp https://volcanicas.com/2020/06/24/ocho-denuncias-de-acoso-y-abuso-sexual-contra-ciro-guerra/

  1. EN ESTA SECCIÓN RESUMO EL REPORTAJE

Es un reportaje que cuenta cómo Ciro Guerra acosó sexualmente a Fabiana, Gabriela, Teresa, Eliana, Beatriz, Carolina y Daniela y abusó sexualmente de Adriana. Las periodistas cambiaron todos los nombres porque así lo pidieron las mujeres, “para proteger su privacidad y evitar represalias”. Las ocho mujeres cuentan interacciones con Ciro Guerra en las que él se comportó más o menos de la misma forma: tomado o borracho se les acercó, intentó besarlas o directamente les metió la mano bajo la blusa o el pantalón, algunas veces las agarró con fuerza o se les tiró encima. A una de ellas la penetró con los dedos. Estas mujeres trabajan en cine, televisión o medios, la industria del entretenimiento. Todas insisten en que Ciro Guerra tiene mucho poder en la industria, por eso cuando vieron que él se comportaba de esa manera y no dejó de acosarlas incluso después de que ellas lo rechazaron explícitamente más de una vez, evitaron enfrentarlo agresivamente y, como dice el artículo, denunciarlo penalmente.


Una mujer que hace una denuncia penal por acoso sexual o violación por lo general es revictimizada, o sea, aparte de haber pasado por el acoso o abuso, tiene que enfrentar la sospecha o directamente más violencia de quienes supuestamente van a “hacer justicia”. En casos como éste, que involucra a una persona muy famosa, también tienen que enfrentarse con la opinión pública. Por eso el reportaje dice muy claramente que la denuncia pública es para mostrar que el acoso y el abuso sexual son conductas normalizadas en la industria del entretenimiento en Colombia (es decir, que nadie se sorprende ni se escandaliza por cosas como éstas, los gajes del oficio, dirán algunes) y para que Ciro Guerra “tome responsabilidad por sus actos y no vuelva a cometer este tipo de agresiones con otras mujeres”.

  1. EN ESTA SECCIÓN ESPECULO QUÉ VA A PASAR CON NUESTRAS FEMINISTAS MÁS FAMOSAS: CATALINA RUIZ-NAVARRO, CAROLINA SANÍN Y LUCIANA CADAHIA Y QUÉ HAN DICHO SANÍN Y CADAHIA SOBRE EL REPORTAJE

Apenas van unas horas de la publicación del reportaje. No sabía que Volcánicas existía, pero sí he leído a Catalina Ruiz-Navarro, directora de la revista. Catalina tiene muchos detractores (y detractoras), especialmente en las redes sociales, pero es una abanderada del feminismo reconocida en Colombia y, diría yo, en Latinoamérica. Menciono primero a los detractores porque quizá la reacción de algunas mujeres y seguramente muchos hombres será rechazar el contenido del reportaje por el prejuicio contra ella. Sé que Carolina Sanín y Luciana Cadahia, otras dos interlocutoras más o menos conocidas y a quienes muches también perciben como feministas, ya publicaron comentarios sobre el tema en twitter y facebook.


En el contexto de la opinión pública colombiana, considerarse y nombrarse “feminista” todavía es como confesar un rasgo indeseable, o sea, es raro y sospechoso y, en el mejor de los casos, “polémico” o “controversial”. Siempre que Sanín, Cadahia o Ruiz-Navarro participan en un intercambio en redes o medios tradicionales, periodistas, lectores y curioses en general nos olvidamos de los temas de esos intercambios para enfocarnos morbosamente en ellas; nos distraen sus pleitos. Normal: es como cuando hay una pelea callejera. No es común que alguien pregunte por qué pelean, sino que la gente solo se acerca a mirar, hay quienes escogen bando y le hacen barra a su candidate. No sé hasta qué punto ellas mismas son cómplices de esa situación, pero muchas personas que las siguen y las leen ya las tienen encasilladas como unas mujeres feministas —inteligentes, en el mejor de los casos; locas o frígidas, en el peor— que son muy “polémicas”. O sea, con ellas siempre pasa algo así:
—¿Vieron lo que publicó Catalina Ruiz-Navarro (o Carolina Sanín o Luciana Cadahia, aunque ésta es menos famosa)?
— Sí, ¡muy bueno!
O
—¿Y ahora con qué salió?
Y muy rápido comienza una conversación sobre ellas. Es problable que con este caso de Ciro Guerra pase lo mismo.


Carolina Sanín publicó varios tuits cuya nuez, para mí, es advertir a quienes lean el reportaje para que no concluyan nada más que Ciro Guerra es un asqueroso o un degenerado, que hay que quitarle los premios, cancelarle los contratos y, en fin, hacerle daño, porque sería contradictorio buscar la justicia usando las mismas estrategias que otras veces le sirvieron a quienes odian a las mujeres para perseguirlas y quemarlas (el rumor, el anonimato, el ataque en gavilla). Sanín dice que ella no va a participar de un linchamiento público a Ciro Guerra, no porque lo defienda, sino porque no cree que el linchamiento sea la opción.


Luciana Cadahia también advierte de los peligros del linchamiento. En su post de facebook habla un poco más del contenido del reportaje y dice que hay que distinguir entre linchamiento mediático (cancelar) y reparación. Yo interpreto que para Cadahia la publicación es valiosa y que en sí misma no invita al linchamiento de Ciro Guerra, pero que es posible que a medida que circule se convierta en linchamiento.

  1. EN ESTA SECCIÓN ESTÁN MIS PENSAMIENTOS SOBRE EL REPORTAJE

El reportaje me pareció diferente a otros sobre hombres famosos y poderosos que acosan sexualmente a mujeres, famosas o desconocidas, porque explica varias veces que Ciro hace más o menos las mismas cosas cada vez: se prende o se emborracha, busca besar a mujeres con quienes está de fiesta; aunque ellas le digan que no, él igual lo sigue intentando, les mete la mano, las toca, forcejea con ellas. Dos de ellas dicen que es torpe. Él mismo se disculpa en una ocasión diciendo que no sabe bien cómo acercarse a una mujer —estaba recién separado de una pareja, dice—. Además, me parece importante que todas dicen que en estos encuentros sociales Ciro habla de trabajos, de proyectos actuales o futuros y de sus contactos en el negocio del cine y la televisión.


Es como si toda la situación fuera normal hasta que deja de ser normal.


Yo no sé si es que todavía la mayoría de las personas se imagina que los acosadores y abusadores son hombres enmascarados que atacan por sorpresa en calles oscuras; o que, si la mujer conoce al agresor, este da señales claras de perversión (tiene voz aguardentosa, suda mucho, babea, qué sé yo); o que las mujeres siempre pueden saber con anticipación si un hombre las va a acosar; o que la reacción automática ante el acoso es gritar, pelear, salir corriendo, no sin antes obtener todas las pruebas para poder denunciarlo; o que una mujer siempre quiere denunciar a su agresor.


En los testimonios recogidos para el reportaje de Volcánica, las interacciones de Ciro Guerra con estas mujeres comienzan de manera relativamente normal. El reportaje evita referirse a estas mujeres como “inocentes”, “frágiles”, “trabajadoras incansables” cuyos sueños fueron “manchados y pisoteados” por un hombre “corrupto y ebrio de poder”. También me sorprende que, a diferencia de otros casos en los que medios colombianos cubren este tipo de noticias, en este reportaje les creen a ellas. Es que me pinto esta misma historia en uno de nuestros dos canales (y sus emisoras homónimas):
“Según la joven actriz, el famoso director, premiado internacionalmente, la habría invitado a su apartamento, donde presuntamente la atacó después de pasar varios minutos a solas viendo videos en el computador”.
Y luego, en las mesas de debate, me imagino a los más bienintencionados diciendo: “qué decepción que un personaje tan importante para el cine colombiano se haya aprovechado de las aspiraciones de estas jóvenes luchadoras”.
Y a los de blu mejor no me los imagino.
Casi nunca es evidente para mí que la opinión pública colombiana le crea a una mujer que denuncia a un hombre por acoso, y para que le crean, tiene que ser inocente, luchadora, buena hija y buena madre.

  1. EN ESTA SECCIÓN SIGO ANALIZANDO EL REPORTAJE Y PONTIFICO SOBRE EL ACOSO SEXUAL. INCLUYE UN EJERCICIO PRÁCTICO

El reportaje describe varias veces el comportamiento de Ciro Guerra como “sistemático”, que sigue un patrón. Eso no quiere decir que Ciro Guerra antes de las fiestas ya tenga listo su plan para acosar mujeres (le cuento que soy amigo de Johnny Depp, le ofrezco trabajo, luego me hago el borracho, intento besarla, le pregunto si quiere tener orgasmos y como ella quiere trabajar conmigo, al final me la voy a comer). Sistemático no quiere decir “premeditado con maldad”, sino que Ciro Guerra, como muchos hombres, actúa así porque puede, porque nunca ha habido consecuencias, porque es normal…
Sólo que no es normal.
Aunque no nos quepa en la cabeza, la definición de acoso sexual es muy simple: iniciar conversaciones de tipo sexual o intentar contactos físicos de tipo sexual con alguien que no quiere tener esas conversaciones ni esos contactos.


“Ay, pero es que el deseo es complejo”


“Ay, pero qué tal que estén buscando venganza”


“Ay, pero entonces ahora hay que cargar con un contrato para firmar el consentimiento”

Los invito a que, si están cerca de otra persona (más o menos de su misma edad y condiciones físicas y mentales), le metan un dedo, o intenten meterle un dedo en la nariz.
¿Cómo les fue?
Ahora pregúntenle si le pueden meter la lengua en la oreja.
Por favor documenten la experiencia, escríbanme qué pasó.

¿Por qué a las mujeres se nos hace a veces tan difícil reaccionar a comportamientos como el de Ciro Guerra? ¿Es porque somos muy confiadas?, ¿es porque no sabemos lo que queremos? ¿Es un problema de reflejos, o sea que no nos apartamos lo suficientemente rápido?, o ¿nos gusta “hacernos las difíciles”? ¿Es porque usamos el sexo para obtener lo que queremos? ¿O porque en el fondo nos gusta sentirnos conquistadas, sometidas? ¿O porque nos da pena hacer un escándalo? ¿Es porque el hombre que nos quiere tocar es nuestro jefe y no queremos perder el trabajo? ¿Es porque admiramos a esa persona y parte de nosotras no quiere o no puede creer que nos esté acosando? ¿Es porque el hombre que nos quiere tocar es nuestro familiar y no sabemos cómo procesar lo que está pasando? ¿Es porque el hombre que nos ataca es nuestra pareja y se supone que lo amamos y nos ama? ¿O porque dependemos económicamente del hombre que nos ataca? ¿Es porque el agresor hasta hace una hora era nuestro amigo en quien confiamos y a quien estimamos? ¿Es porque estamos solas con el agresor y nos da miedo que nos haga (más) daño?


Las violaciones en calles oscuras y los ataques por sorpresa sí pasan. Yo supongo que en esos casos es más claro quién es la víctima y que hubo un crimen y por eso, quiero creer, nos ponemos sin problema del lado de la víctima (a menos que hubiera estado borracha o sola, o vestida con una falda muy corta o con un escote muy profundo, o las dos cosas; si es trabajadora sexual la cosa se complica más. Mejor dicho, me retracto, cuando a una mujer la viola un desconocido también la culpamos a ella).

5. EN ESTA SECCIÓN PROPONGO UNA SOLUCIÓN 100% EFECTIVA AL PROBLEMA DEL ACOSO SEXUAL

A la mayoría de gente (acosadores y opinadores incluídes) todavía le cuesta creer que las mujeres tenemos la capacidad y el derecho de manifestar nuestra voluntad. Muches prefieren perderse en justificaciones, desde las más vulgares hasta las más sofisticadas, antes que reconocer que esa voluntad existe, que siempre ha existido.

Pregúntennos si queremos, qué queremos y cómo lo queremos.


Y no se hagan los pendejos, que ustedes sí entienden cuando una mujer los rechaza.

6 thoughts on “Sobre la denuncia pública a Ciro Guerra por acoso y abuso sexual (Ciro Guerra got #metooed)

  1. Hola Lorena:

    Por fortuna para la mayoría de los hombres no es normal el comportamiento de Guerra. ¿Te imaginas si fuera así? Sería un ambiente invivible. Ahora yo te propongo un ejercicio: ¿cuántos hombres has conocido en tu vida y cuántos te han acosado? ¿100%, 50%, 10%, 1%, 0,01%, 0%? Soy hombre, he conocido miles de personas, y no he podido olvidar los 4 hombres que me acosaron (todos gays mayores que yo, lo hicieron cuando era adolescente), 1 de ellos trató de abusar y tuve que patearlo, y 2 mujeres (mayores que yo también, jefes de trabajo), 1 de ellas tuve casi que botarla del carro. No alcanzan el 0,01%. No todo está perdido como sociedad.

    La presunción de inocencia es un derecho imprescindible. Ahora, en el caso de Guerra, es evidente que hay un patrón, que obviamente habrá más casos que ya están apareciendo, que el hombre se ha montado una película porno sobre su relación con las mujeres, que ha abusado de su poder y posición en el medio, que ha salido a negarlo todo (lo que aconsejan todos los que manejan crisis, negarlo todo hasta el final) pero que parece que no leyó que hay audios sobre su acoso. Esta será la siguiente fase: él negó, ahora habrá que confrontarlo con las pruebas. Y ahí será hundido. Parece un caso claro para la ley.

    Paradójicamente, valdría la pena hacer una película sobre cómo se construyó ese imaginario en el que cree que puede abusar así de las mujeres. Quién sabe si al final será capaz de comprender lo que hizo, si será capaz de pedir perdón y redimirse. Sería en todo caso un testimonio muy importante para que comprendamos como sociedad (no solo como hombros y mujeras, a propósito, es ¿pregúntennos o pregúntennes?) en qué estamos fallando en la educación de estos personajes.

    Otro ejercicio: si él hace ese documental crítico sobre sí mismo y pide perdón, ¿aceptarías que volviera a hacer cine? ¿verías sus películas? ¿o ya está condenado de por vida?

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    1. Hola Carlos:

      Solo paso a decirle que para la mayoría de hombres sí es normal el comportamiento de Guerra, razón por la cual el ambiente sí es invivible para la mayoría de mujeres. Supongo que no se ha enterado de ello y tal vez es hora de que escuche más atentamente a las mujeres que lo rodean.

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      1. Sin conocer mi realidad su comentario apenas refleja prejuicio. En todo caso, después del #MeToo les pregunté a mis amigas y colegas (de todos los estratos sociales y más de 60 fácilmente) si habían pasado por experiencias similares y el porcentaje fue muy bajo. Si usted vive en un ambiente donde ese comportamiento es normal, lo felicito por tener conciencia de que eso no es normal y es imperativo que haga trabajo de campo para conocer mejor a esos trogloditas que constituyen la mayoría que usted conoce. Mucho ánimo en su lucha: debe ser insoportable vivir en ese ambiente.

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      2. Me puso a pensar sobre los depredadores que he conocido en mi vida (aparte de los pedófilos gays que conocí en mi infancia/adolescencia y por los cuales *no* me hice homófobo): recuerdo dos, de ambos me distancié. Fíjese que mis amigas me contaron más casos de acoso laboral que sexual. Le recomiendo este par de películas: https://www.imdb.com/title/tt5460548/ El acoso laboral ejecutado por una mujer (bajo instrucciones de la empresa) con otra mujer que le ayuda a salir de ahí. Y este corto que dibuja muy bien la línea entre el deseo y el NO: https://www.imdb.com/title/tt8523418 Le pido disculpas a Lorena por ocupar tanto espacio en su blog.

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  2. Hola, Carlos. 1) Qué generoso que te hayas tomado el tiempo de leer y comentar. Eso no lo hace cualquiera. 2) Lamento que te hayan acosado, y más cuando eras adolescente, y hombres mayores que tú. Es horrible. 3) A mí me gusta mucho usar el lenguaje incluyente, y no siempre soy 100% consistente, pero no creo que todo el mundo tenga que hacerlo si no le parece. 4) Yo creo que cuando queramos tener conversaciones y contactos de tipo sexual, tenemos que preguntarle a la otra persona si quiere, qué quiere y cómo lo quiere (y respetar la respuesta, obviamente). Ese sería mi consejo para Ciro y para todes.

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    1. Gracias a ti por tu texto y tu respuesta 🙂 Por la forma en que he construido mis relaciones con las mujeres por fortuna nunca tendré que acudir a tu consejo para todes. Ha sido un camino de aceptación mutua donde el juego, la seducción y el erotismo han tenido la palabra. De nuevo, no todos los hombres nos acercamos a una mujer solamente para comérnosla, como parece que nos enseñó Caperucita Roja con su lobo feroz. No me diste la respuesta a los ejercicios que te planteé. Si el cuarto consejo viene de tu experiencia, lamento yo también que hayas tenido que convivir siempre con machos depredadores.

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