randomness

Este post no tiene tema. Lo voy a escribir porque hace rato que no escribo. La verdad es que estaba preparando un texto sobre el amort basado en mi re escucha de una canción de alberto plaza que me gustaba cuando estaba más joven y que ahora que soy más woke me parece directamente una apología al violador y me puso a pensar en las ideas locas que tengo sobre el amor romántico y cómo esas ideas le rayan a una la cabeza. Pero mientras preparaba ese texto pasó que en colombia una disidencia de las farc decidió volver al monte y rearmarse y entonces todos a mi alrededor hablaban de eso y me pareció superfluo alberto plaza (lo más gracioso es que la otra noche soñé que alberto plaza daba una charla sobre la canción y le preguntaba a la audiencia ¿ustedes creen que esto que estoy cantando es bello y romántico? Y el público decía que no, entonces alberto plaza explicaba cómo su canción no respetaba la idea del consentimiento y no era feminista). Luego volvió mi esposo que había estado lejos unos meses y entonces hubo un reacomodo allí porque me había acostumbrado a tener la casa para mí sola. Luego vino mi hermana de visita. Luego me empecé a sentir culpable porque he trabajado en la tesis pero nunca parece suficiente y debería tener un capítulo ya de un pelo y no lo tengo y cada vez que me siento a escribir la tesis me invade una falta de confianza que en otras palabras quiere decir que no me siento experta en nada y que puede que tenga síndrome de impostor pero también puede que no. Igual eso no importa porque no soy la única. Esa es una lección importante de las últimas semanas. A veces creo que lo mío es lo más trágico, mi vida la más dura, mi drama el más lacrimógeno. Y no. Eso es lo malo de estar pensando siempre en uno mismo. Una amiga muy querida y a quien admiro mogollón porque no se anda con pendejadas y hace lo que tiene que hacer me dice, con cariño, que lo mío es que tengo mucho tiempo libre. Es verdad, estoy en ese momento del doctorado en que lo único que tengo que hacer es sentarme a escribir la tesis. Entonces me puse a pensar en eso de tener mucho tiempo libre y en cómo todos parece que nos estamos terapiando todo el tiempo (sé que debería ser terapeando, pero me gusta más con i). Todos nos estamos terapiando así no vayamos a terapia. Por ejemplo me dije que necesito una rutina, una estructura. Dije que, ya que me subí varios kilos en los últimos meses la iba a organizar en torno a la comida. A las tres comidas. Entonces me puse a ver videos de youtube y posts de instagram donde las personas, casi todas mujeres obviamente, dan sus consejos para adelgazar. Me descubro entonces obsesionada con la comida. Pensando todo el tiempo qué viene en la siguiente refacción. Y contando las calorías. Pero el problema es que no me queda espacio para nada más. Pienso en las tres comidas del día, y los snacks, traigo el tema a mis conversaciones. No puedo pensar en otra cosa. Me tomo una foto que va a ser mi foto del antes, y la miro y fantaseo con cómo será la foto del después. Le cuento a otra amiga y me dice que tengo que hablar de esto en terapia. Entonces me siento mal. No me gusta estar en terapia. De mis observaciones puedo concluir que la gente necesita tener la cabeza ocupada en cosas y que todo el mundo busca distintas cosas en las que estar ocupado. A eso se le suma disfrutar esas cosas. La sensación de la alegría no tiene nada de misterioso. Yo por ejemplo siento la alegría cuando sopla la brisa y me da en la cara. O cuando hablo un rato con mis amigos. Hasta cuando escribo estas cosas. Hay un momento en que uno se desdobla y se empieza a preguntar por el sentido de las cosas que hace. No sé qué ocasiona ese momento. En mi caso, más que el tiempo libre, que también, es el tiempo sola. Por eso estoy cansada del doctorado y de la academia. Porque es una profesión muy solitaria y la soledad me mata. ME MATA. Pero no sé si es por eso. A lo largo de los años he acumulado muchas razones en contra del pobre doctorado, que no tiene la culpa y que me ha traído tantas cosas lindas. Cuando digo que todo el mundo se está terapiando quiero decir que a todos, supongo, nos acomete a ratos como una incomodidad, como una cosita que no nos deja estar tranquilos. Y entonces puede que uno se quede en la cama todo el día, o que llore, o que se emborrache, o que tantas cosas. ¿la depresión? Uh, esa palabra. Quizá en mi vida ha sido usada a la ligera. O no. Mi manera de terapiarme es necia, es tratar de resolver los problemas PARA SIEMPRE. Que en otras palabras es como decir que quiero que todo se acabe. Uh… se puso oscuro esto. Y sí tiene algo de oscuro, para qué lo voy a negar. Y creo que cuando me he enfrentado a esa certeza de que la vida me queda un poco grande, pues busco ayuda porque ya hay cosas que bueno, una no puede sola. Pero a veces también puedo racionalizar esa idea, y pensar que no es que me quede grande, sino que a veces no entiendo ciertas cosas. A veces me pongo a preguntarle a a la gente si está segura que está todo bien, hasta que se rompen y se ponen a llorar y yo me río y bailo sobre el charco de sus lágrimas. Quiero decir que todos la pasamos mal a veces. Esa es un obviedad. Puede que incluso muchos la estemos pasando muy mal, pero como hay que sonreír y mostrarse fuerte y no cargar de malas energías a los demás, pues bueno, nos estamos todos muriendo un poco por dentro. Vuelvo entonces a pensar en MÍ y en por qué la paso mal YO. El narcisismo. No me gusta pensar que estar así a la baja es mi estado natural, pero tampoco me imagino llena de optimismo y entusiasmo. De hecho, la gente demasiado entusiasta me cae un poco mal. ¡Y me niego a pensar que eso es un rasgo feo de mi personalidad! Desconfío de los felices, ¿qué puedo hacer? En todo caso, cuando me imagino curada de mis demonios me imagino como una especie de monje budista (bueno, la idea bastante poco informada que tengo de un monje budista). Me imagino no muy emocional, ni para arriba ni para abajo, me imagino de pocas palabras (cuando encuentre el zen cambiaré de género: seré poeta). De solo pensarlo ya me voy calmando.

2 thoughts on “randomness

  1. El tiempo libre. Qué hacer con el puto tiempo libre? Desde cuándo es necesario que el tiempo libre nos produzca felicidad, podría no producir nada y ya… jejeje No creo que exista nadie en el mundo que sepa qué hacer para ser feliz con demasiado tiempo libre. Qué horrible fue imaginar que bailas y ríes sobre los charcos de lágrimas de otras… En fin, definitivamente no eres la única y estoy segura que ya pasará, que encontraras una rutina de la cual quejarte cada día, como la mayoría de la gente, y que aprenderás a apreciar tu escaso y feliz tiempo libre.

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  2. Receso de clase, café en una mano y cigarro en la otra mano, o ventana de fumadores y vaso con alguna bebida lujuriosa, o solo café en mano y una oficina compartida… O cómo escuchar de nuevo a Lore en un párrafo imaginante.

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